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Atribuyen aumento de linchamientos a desconfianza y debilidad de autoridades

SANTO DOMINGO. Ejercer o querer hacer “justicia” por sus propias manos, se ha vuelto cada vez más frecuente en el país, donde en las últimas semanas residentes en diversas localidades se han unido para hacer lo que ellos consideran “justo”.

El presidente de la Suprema Corte de Justicia y del Poder Judicial, Mariano Germán Mejía, el presidente de la Cámara de diputados, Rubén Maldonado, y los sociólogos Celedonio Jiménez y José Antinoe Fiallo, expresaron sus puntos de vista a la respuesta disfuncional de la sociedad ante un problema.

En La Vega, una multitud linchó el lunes a Wellington Peralta Rodríguez (Pipito), de 30, y a Eliezer Sánchez Contreras, quienes habrían interceptado y asesinado al comerciante Henry Alexis Hernández, mientras que la pasada semana un grupo de personas en la provincia Pedernales amenazó con tomar represalias por la muerte de una pareja de esposos presuntamente a manos de tres haitianos.

Otro caso de esta naturaleza es por el que fue sometido a la Justicia y enviado a prisión el doctor y pastor evangélico Julio Gómez.

Los sociólogos coinciden en que los linchamientos se dan por la poca confianza que tienen los ciudadanos en los órganos que integran el sistema de justicia así como el incremento de la violencia en sentido general, sumado a la pasividad con la que consideran que actúan los policías y fiscales ante este tipo de casos.

“La población no ha sentido un mensaje contundente y claro de las autoridades contra los linchamientos. No se conoce un condenado por el hecho de estar cometiendo acciones de ese tipo”, aseveró Celedonio Jiménez.

En muchas ocasiones, según explicó el sociólogo, se han producido hechos de esa naturaleza con “efectivos policiales circundando” con una actitud muy pasiva.

José Antinoe Fiallo afirmó que los linchamientos son una consecuencia de que se ha estado construyendo una sociedad donde la violencia es estimulada ya sea por disputas, luchas, atracos, robos, en donde no existen los mecanismos de respuestas ni transformaciones sociales que le permitan enfrentarse a esos problemas.

“Las personas que cometen hechos de violencia que afectan a personas, muchas veces no son sometidas a un proceso de captura y reeducación para esos fines, y entonces la gente se dice que tiene que tomar ‘nuestras propias medidas y construir nuestro propio poder de respuesta’ para eso”.

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